Perú (Parte III): Cállense, por favor cállense y duérmanse

Recorrer la ciudadela nos tomó toda la tarde, como curiosos niños registramos hasta el último de sus rincones. Una de las tantas cosas que nos generaron curiosidad (Y que no tenía nada que ver con el santuario) fue la impresionante cantidad de Asiáticos que puedes encontrar en Machu Picchu.

Pues bien, no sólo nos dedicamos a recorrer el monumento, también a observar el show de Paolo, quien imitaba a los asiáticos, realizando mímicas y sonidos como si estuviese “hablando” en japonés. En ese momento se nos acerca un grupo de chicas y nos pregunta: ¿Son Chilenos? A lo que contestamos al unísono: “¡¡¡Siiiiii!!!” – “No es difícil identificarlos”. Y claro, sólo los Chilenos somos capaces de hacer parodias públicas de personas que no conocemos.

Una vez que visitamos lugares como el Templo del Sol, la Residencial Real, la Plaza Sagrada, Intihuatana y la Roca Sagrada nos dispusimos a descender desde la montaña, y sin un centavo, comenzamos la bajada por las escaleras. Trayecto similar a un paisaje de cuentos infantiles, entre bosques y mariposas de colores unas escaleras eternas, se convirtieron en sinónimo de paz y relajo infinitoRecomendación: Use las escaleras, no se arrepentirá (O sea, un poquito cuando le duelan las piernas al otro día).

Las escaleras de bajada ofrecen paisajes que deben mirarse con ojos del corazón.

Tomábamos el tren de vuelta, la lluvia nos acompañó una vez más. No recuerdo nada del viaje de retorno al Cusco, la misión estaba cumplida y mi cuerpo lo sabía.

Esa noche nos juntamos con un grupo de chicos que estaban en el Hostel, nos apoderamos del bar e hicimos una fiesta entre los que alojábamos en el lugar. Alguien hizo correr un cigarrillo de esos que dan risa, fumamos todos, al irnos a la cama no dejábamos de reírnos. A tal punto que el cuidador del lugar nos golpeaba la puerta cada dos minutos y nos golpeaba la puerta y decía “Por favor, guarden silencio y duérmanse”. Pero como estábamos tan locos a esa altura de la noche, no lográbamos callarnos. Peor fue cuando a un par se le ocurrió salir a correr en bolas por los pasillos del Hostel. Sólo recuerdo risas y una voz que nos llamó la atención al menos 5 veces antes de gritarnos: “Cállense, por favor cállense y duérmanse”.

A la mañana siguiente, con una resaca increíble, nos sentamos en la terraza a esperar el taxi que nos llevaría al “Terrapuerto”. En ese lugar, un chico bien vestido leía un libro, tras vernos lo cerró y nos miró seriamente. Era el dueño del Hostel, quien nos consultó si habíamos visitado la montaña. Luego de confirmarle la visita nos indicó que “La montaña los protegerá desde hoy en adelante. Protege a todo aquel que la visita”. Una bendición increíble, simplemente mística.

A la izquierda, el comienzo de la bajada. A la derecha, la última postal con Diego.

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Por siempre: Machu Picchu.

Volvíamos a Tacna pasando por Puno, era hora de volver a Casa. Un lindo momento llegó cuando nos despedimos de los chicos, formarán parte de nuestra vida para siempre. Un año más tarde nos encontramos con Emilio en Santiago, venía a ver a Paul McCartney y le llevaba un pastel. Volvíamos con Diego a la calle para compartir una piscola.

Con las aduanas realizadas, en la ciudad de la eterna primavera nos subimos al bus que se dirigía a Santiago, era una tarde soleada. Esta vez, luego del viaje, Diego no me quiso matar, tremendo viaje había dormido la ansiedad descontrolada, dormí las casi 36 horas de trayecto en Bus.

Diego se bajaba cerca de Zapallar, volví a casa como llegué al mundo: “solo”. Pero en casa no estaba solo, con mis padres, mi hermano, un plato de Porotos Granados con Mazamorra, Ensalada a la Chilena, un Pan con Palta, estaba feliz para variar.

Nunca estamos solos, por más que un par de amargos digan que nacimos y moriremos solos, las experiencias más hermosas, se viven con personas (Conocidas o desconocidas) alrededor, personas que tienen mucho que entregar y enseñarnos, personas que le ponen su cuota de “Merkén” a las historias más picantes y sabrosas de nuestras vidas.

Antes de seguir con la próxima historia, haremos una pausa en una historia de vida. Importante para entender las razones de porque desde un punto en adelante, comencé a viajar solo.

Si te gustó haz click en el botón me gusta de aquí abajo… Ah no, momento, ese es Germán (Lo leíste con su voz jajajajajaja)… Bueno, si te gustó te agradezco el compartir el blog en redes sociales, ésta es mi historia. Pero también puedes tener la tuya.

Si necesitas ayuda para armar tu viaje escríbeme: tearmoelviaje@gmail.com, nos coordinamos y te ayudo.

¡¡Buen fin de semana!!

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